No se que senti al llamar a Gonzalo a su celular y escuchar la voz desconocida de un hombre al otro lado de la linea... --No este... el no puede... Eres su novia? No... Estamos... Déjame te paso a su mama...
Su mama??? No estaba en el centro??? Que estaba pasando??? --Hija? Lo que pasa es que estamos en urgencias... lo intentaron asaltar y... no se dejo... --Con la voz cortada-- No, el esta bien, le dieron un piquete en el costado, pero esta bien... Subió solo a la ambulancia --AMBULANCIA DIJO?-- Si, en ese hospital, en serio, esta bien, no te vengas apurada, el esta bien.
Y yo que me encontraba del otro lado de la ciudad, saliendo de mi servicio social... pues a la una de la tarde y sin saber muy bien que hacia, hacia donde iba, como manejaba, fui lo mas rápido al hospital donde estaban atendiendo a Gonzalo, sin saber la gravedad de la situación... no se cuanto tiempo tardé en llegar pero me pareció toda una eternidad, por mas que manejaba, por mas que me apuraba, sentía que seguía a la misma distancia que en un principio, sentía que todos los demás conductores conspiraban en contra mía para no dejarme llegar a donde estaba el...
Al fin llegue y sin pensarlo y valiendome madres me estacioné en un diminuto cajón (acción a la cual le tengo mucho miedo hasta la fecha) y prácticamente corrí a la sala de urgencias. Ahí se encontraba su padrastro cargando la mochila de Gonzalo y una bolsa con ropa ensangrentada, a primera vista reconocí sus tenis, esos que tiene desde que estaba en secundaria y se rehúsa a tirar, se me fue el color del rostro y yo creo no me desvanecí ahí mismo por mi urgencia de verlo, o de perdida, saber como estaba. Me dijo que estaba bien y que solo lo estaban revisando para ver si tenia lastimado algún órgano.
Ya habían pasado cuatro horas, una... dos.... tres... cuatro... cada una con 60 minutos, cada minuto con 60 segundos... y yo aún no veía a mi Gonzalo... esa sala cada vez se hacia mas pequeña, los asientos cada vez mas incómodos y parecía que todo a mi alrededor pasara demasiado lento, como si cada momento permaneciera ahí por horas, y yo sin verlo...
A la millonésima vez que las puertas de urgencias se abrieron y en realidad si era Gonzalo en esa camilla de hospital, observando todo a su alrededor, buscando una cara familiar, me puse feliz, el verlo consciente era una delicia para mis sentidos, y cuando posó sus ojos en los míos, no pude hacer nada mas que sonreír, sonreír con todas mis fuerzas, solo fue un momento, mientras el enfermero lo llevaba al elevador, pero me dio una paz que es imposible de explicar con palabras.
Solo cinco centímetros... cinco mas y no podría estar escribiendo esto, gracias a esos cinco centímetros que no sucedieron, estas completo y recuperándote.
La mejor sensación del mundo... estar sosteniendo tu mano sobre tu pecho, observando tus expresiones al dormir, sintiendo los latidos de tu corazón y la revolución de tu estómago al gruñir de hambre... sentirte vivo, esa es la mejor sensación del mundo.

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